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miércoles, 11 de febrero de 2015

Speak, say, talk, tell...communicate!

¡Hola lectores!

Esta nueva entrada tratará sobre la sesión dedicada a la expresión oral. El tan temido speaking! La sesión comenzó con una pequeña introducción a esta destreza. Hablando con Gonzalo y mis compañeras se llegó a la conclusión de que durante nuestra experiencia como estudiantes la oralidad ocupó siempre un segundo plano, por no decir un tercero o un cuarto. Como ya se comentó en la entrada dedicada al listening, esto no es buen enfoque para el estudio de la lengua puesto que la mayor parte de la comunicación entre personas ocurre en contextos orales para los cuales los alumnos no salen preparados.


En este sentido, creo que como docentes nos enfrentamos a un reto triple:

  • El reto de que los alumnos utilicen la L2 para expresarse de forma correcta. Debemos enseñarles y hacer que adquieran las estructuras, estrategias y fluidez propia de la lengua oral.
  • El reto de que los alumnos realmente utilicen la L2 para expresarse. Motivar a nuestros alumnos a participar en las actividades de clase, hacer preguntas y comentarios sin recurrir a la L1. 
  • El reto de que los alumnos se enganchen y pierdan el miedo a expresarse en público y a equivocarse. Porque tan importante como saber expresarse correctamente es atreverse a hacerlo, y muchas veces es en este aspecto, además de en el ámbito lingüístico, donde los alumnos se encuentran con grandes dificultades.

Además, y si me permitís agregar una observación personal, creo que los estereotipos de los españoles hablan mal las lenguas extranjeras, tienen mucho acento, no pronuncian bien...no nos ayuda precisamente. Y, sin embargo, nuestros representantes no hacen más que extenderlos.


Actuaciones como esta no ayudan a la predisposición de la población a aprender y expresarse en lenguas extranjeras sin sentir inseguridad, nervios e incluso vergüenza. Creo que como docentes debemos hacer que nuestros alumnos sean conscientes y distingan entre no hablar correctamente y tener nuestro propio acento. Sí, es probable que cuando hablemos inglés, francés, italiano o cualquier lengua tengamos algo de acento español pero ¿a caso los ingleses, franceses e italianos no tienen presente su propio acento cuando hablan nuestra lengua u otra lengua extranjera sin ser continuamente criticados por ello? Reflexionen señores. No somos perfectos, pero tampoco somos los únicos imperfectos, aunque, con ejemplos como el de arriba lo parezca. 

Pero, ¿cómo desarrollar el speaking en la clase? Gonzalo nos propuso unas reglas que se pueden aplicar para trabajar la interacción oral en la clase. Os dejo aquí un pequeño resumen de las mismas.
  • Para crear debate o interacción debe haber confrontación e intercambio de ideas por lo que puede ser útil situar a los alumnos en diferentes perspectivas sobre un mismo tema.
  • Adaptar la actividad al objetivo que se quiere cumplir: mejorar la fluidez o adquirir estructuras y estrategias propias del ámbito oral.
  • Tener en cuenta los diferentes tipos de dificultades. ¿Hay una falta de conocimiento lingüístico o una falta de automatización que está afectando a la fluidez de expresión del alumno?
  • Elegir temas acorde al nivel, el interés y la realidad del alumno.
  • Enseñar estrategias antibloqueo como el uso de sinónimos o explicaciones si no nos sale una palabra.
  • Planificar con detalle las tareas. Variar los estilos, no hacerlas demasiado largas o difíciles, tampoco excesivamente fáciles. Explicarlas con claridad y dejar tiempo suficiente para que los estudiantes las preparen y realicen.


Hubo momento también para hacer una pequeña reflexión sobre el uso de la interlengua en el aula. Esta se entiende como una variedad de la lengua que deja llegar el mensaje o una aproximación del mismo al receptor, pero que contiene errores a nivel de corrección gramatical y vocabulario. La conclusión fue que, aunque puede resultar una buena primera estrategia para que los alumnos se vayan soltando, debemos tener cuidado en su uso y no abusar puesto que algunos errores podrían quedar fosilizados.


Para finalizar dividimos el dominio de la destreza oral en tres fases: la toma de conciencia, la práctica o apropiación y la autonomía, autorregulación o fase de producción. Mis compañeras Cristina, Alicia y Laura profundizaron en cada una de ellas en sus presentaciones.

  • La fase de concienciación fue tratada por Cristina. De su presentación me quedo con el hecho de que esta fase es fundamental para que los estudiantes sean conscientes de sus conocimientos y las lagunas de los mismos, así como para la comprensión. Se propone el trabajo sobre transcripciones y grabaciones partiendo de los aspectos básicos para luego ir profundizando y concretando. A partir de estas propuestas, resaltaría también el debate surgido sobre el mejor tipo de audio: real o manipulado para fines educativos. En mi opinión, lo ideal es una combinación de ambos dependiendo de las circunstancias del alumnado pero sin olvidar que cuanta más exposición a audios no manipulados, más similitud con la realidad se conseguirá.

  • Alicia presentó la fase de práctica en la cual los estudiantes comienzan a expresarse con elementos de ayuda que se van retirando progresivamente.Me gustó especialmente la concepción del error como un elemento positivo y natural del proceso de aprendizaje, de forma que no haga que los alumnos se sientan tan mal consigo mismos. Como actividades para reforzar la apropiación se destacaron las tareas comunicativas y de repetición desde los enfoques más tradicionales (drills) hasta los más actuales y comunicativos (diálogos).

  • Por último, Laura presentó la fase de producción con propuestas de actividades como adivina la mentira, inserta la palabra, warm-up discussions o diarios grabados. De ella destacaría principalmente:

  1. La reflexión sobre la autonomía como la capacidad de expresión de un alumno por sí mismo fomentada por una actividad bien planificada: productiva, objetivos claros, aplicación real, tema de interés y nivel adaptado pero que aún así suponga un reto para el alumno. 
  2. La temática del feedback: ¿cómo y en qué cantidad darlo para que el alumno saque la máxima eficiencia? Llegamos a la conclusión de que abusar de él o interrumpir continuamente al alumno para darlo puede ser contraproducente, por lo que hay que aprender a jugar con las circunstancias.
  3. La diferenciación entre equivocarse y errar. En el primer concepto el alumno tiene los conocimientos necesarios para autocorregirse, mientras que en el segundo necesita la corrección del profesor.

Así que ya veis lectores, una clase completita con mucho sobre lo que reflexionar. ¿Qué opináis vosotros?

Nos leemos!

A.

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