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sábado, 13 de diciembre de 2014

Semana 2.

Hola lectores!

En esta segunda sesión, el tema central fueron las variables que se pueden observar en las diferentes situaciones de enseñanza de las lenguas extranjeras. Estas se dividen, principalmente en tres grupos: características del alumnado, características del centro y objetivos. Por falta de tiempo nos centramos en las características del alumnado y así lo reflejo en esta entrada.

Características del alumnado:

Aunque no es el único, uno de los factores más influyentes dentro de esta variable es la edad de los alumnos. Se pueden distinguir los siguientes períodos:
  • Edad inicial (0-12 meses).
  • Edad gloriosa (1-6 años).
  • Edad crítica (7-9 años).
  • Umbral fatídico (10-11 años).
  • Edad adulta (a partir de los 12 años).
  • Edad senior (a partir de los 65 años).
 
En cada una de ellas, los grados de madurez, desarrollo cognitivo y capacidad de análisis y reflexión variará y estará más o menos desarrollada. La diferencia fundamental la marca el umbral fatídico, momento a partir del cual el aprendizaje de una lengua extranjera pierde espontaneidad y necesita verse muy apoyado por reglas gramáticas, referencias a la L1, intencionalidad y consciencia sobre los fines de aprender dicha lengua, y superación personal de problemas como la inhibición o los bloqueos cognitivos.
 
 
Me pareció especialmente interesante que ya desde el útero materno , concretamente a partir del cuarto mes de gestación que es cuando se desarrolla el oído, los bebés ya pueden recibir estimulación sonora en diferentes lenguas que facilite su posterior adquisición.
 
Asociadas a cada edad, encontramos diferentes etapas de adquisición, con diferentes objetivos y competencias que adquirir. Todas organizadas desde los niveles más simples de la lengua a los más complejos. Estos niveles, y las competencias que dan al hablante una vez adquiridos, han quedado reconocidos por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
 

 

Por último, no podíamos ignorar la gran influencia que ejerce el background lingüístico del aprendiz. Y es que si su L1 se parece a la lengua extranjera que va a aprender, por ser por ejemplo de la misma familia o compartir el tipo de estructura, el enfoque del proceso de aprendizaje será totalmente diferente, puesto que se pueden aprovechar estas semejanzas y conocimientos previos para que la evolución sea más rápida. Sin embargo, me gustaría plantear esto como un arma de doble filo: muchas veces son los aspectos más diferentes de una lengua los que más rápido calan en nuestra mente precisamente porque nos llaman la atención por ser diferentes. Las semejanzas entre lenguas pueden producir muchas veces interferencias que nos conduzcan a fallos, que aunque a priori no sean importantes, si pueden volverse repetitivos si no los corregimos a tiempo.

Y para terminar recordad siempre! Los errores son parte del aprendizaje no debemos tratarlo como algo negativo en la clase sino como una etapa transitoria dentro de la evolución del alumno!

Nos leemos!

A.

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